(Disclaimer: Este post lo está escribiendo Nacho en primera persona para facilitarse la existencia)
Veníamos con ganas de experimentar con el collage analógico (el de toda la vida, el que hacíamos en el colegio a tijera y plasticola). Un par de sucesivos hallazgos de libros y revistas en la calle y en las mesas de saldos de las librerías de Av. Corrientes fueron la excusa perfecta.
Para la primera aproximación nos pusimos como objetivo liquidar nuestra primera obra en una tarde: Selección del material, recorte, composición, pegado y hasta enmarcado con los marcos que encontráramos dando vueltas por casa. ¡Lo logramos! Y quedamos bastante satisfechos con los resultados.
A partir de esa primera experiencia vienen sucediendo esporádicas juntadas a “collagear”, cuyos resultados podrán ver acá mismo y/o más adelante.
A continuación dejo algunas conclusiones, comentarios y divagues que nos fueron surgiendo:
- Viniendo de la fotografía documental, me encontré en mi salsa con la familiaridad de componer con elementos ajenos y no arrancar de cero, a diferencia de lo que ocurre en otras artes visuales donde se parte de la hoja en blanco. Reorganizar elementos preexistentes en una composición armoniosa está claramente dentro de mi zona de confort.
- Al menos con el material fuente con el que trabajamos hasta acá, es notable lo fácil que se va para el lado del surrealismo. Es eso o los preconceptos con los que llegamos a la técnica eran muy fuertes.
- Mucha gente dice que es desestresante, no nos pasó ni de cerca, de hecho tiene el miedo propio de lo analógico de no tener vuelta atrás, en el plano material no hay CTRL+Z. Si te pasaste con la tijeta o pegaste torcido, la vas a pasar mal.
- ¡Nos resultó bastante adictivo! Quedamos con ganas de más, y durante varios días fue tema de conversación, el tema quedó arriba de la mesa (y el desparramo de materiales que hicimos, también).
- Nos hubiese encantado documentar mejor el proceso, pero estábamos muy compenetrados llevándolo adelante como para ponernos a sacar fotos o filmar. Y es linda la sensación de alejar las manos de la cámara y/o el teclado un rato y usarlas para otra cosa cada tanto.
Queremos seguir experimentando, probar con nuevos materiales, combinarlo con otras técnicas, explorar la versión digital, y todo lo que se nos vaya cruzando por la cabeza.
¿Te imaginás un collage nuestro ilustrando tu proyecto? ¡Hagamos!






